Maquina del tiempo.

Un sabio me contó alguna vez,  el secreto que cambiaría mi vida entera, y con esto quiero decir que me permitiría vivir muchas vidas sin dejar de pertenecer a esta realidad… 

Los escépticos no creerán lo que les digo, pero para eso estoy aquí, con la intensión de enseñarte el secreto mejor guardado por los conocedores del tema: Las maquinas del tiempo.


No es mi intención venderte esta idea sin mostrarte las consecuencias que repercuten en la vida de una persona, por ejemplo, a mi fiel vendedor decidí preguntarle un día «¿cómo es eso de viajar a una época de guerra en esos países?» A lo que él respondió, que no habría ningún problema, pues las maquinas del tiempo te protegen de morir… y que acotación más errada. Algunas veces morimos en alma y no en cuerpo, de tristeza, pesadumbre, y no de desgastamiento físico. Fue así como terminé viajando a 1939-1943, con intención de vivir la 2da guerra mundial y entonces vi como mas de 2 millones de personas, incluidas judías, no judías, niños, ancianos, mujeres, hombres… En fin, toda una horda de seres humanos, pensantes, que sienten, sufren, consientes de vida; fueron fusiladas, asesinadas, hasta perseguidas y esclavizadas, sin ninguna razón aparente. O como los habitantes de Hiroshima tardaron al menos 1 año en enterarse que lo que había provocado 80.000 muertes instantáneas, y un centenar más a corto y largo plazo, fue una bomba nuclear llamada “Little boy” de uranio que dejo daños irreversibles, como a Vietnam El agente naranja… 

¿Cómo mirar esto sin morir poco a poco por dentro? ¿todo  por qué? Porque un hombre, con poder y elocuencia, convenció a un país entero de que ello era lo correcto. Es por esto, amigos míos, que les digo: No subestimen el poder de las ideas, de las palabras, pues estas son más fuertes que cualquier arma física.




Otro dia le pregunte a mi amigo, si había alguna otra consecuencia de la que no me enterase sobre viajar en el tiempo « ¿viajar con exceso o a una época muy antigua?» Y este hombre volvió a responder: No… ¿Saben qué? Nuevamente estaba equivocado, equivocadísimo, pues esta otra consecuencia la vislumbre en nadie más y nadie menos que él mismo. Sufría del complejo de la edad de oro un hombre que cree que toda época pasada es mejor que la actual. Él estuvo, está mejor dicho, tan enamorado de la era victoriana que dejo de vivir en el mundo real, lo cual hizo de él un hombre ermitaño, perdido de los acontecimientos de la actualidad, y hasta un poco infeliz. He de admitir que hasta yo misma me encontré en esta situación cuando viajé a los años 20; el charlestón, el swing, el jazz, era como el ron’ and rock para los jóvenes, Coco Chanel ya era la gran dama de la moda francesa, y Scott y Zelda Fitzgerald eran la pareja del momento.

El mundo se revestía de artistas, una época donde la gente escribía, componía, pintaba… vivía por decirlo así.




Pero con eso y todo, es aquí donde encuentro mi lugar siempre. Las maquinas del tiempo me hacen viajar a donde quiero y es como vivir muchas vidas a la vez. Porque eso somos, el conglomerado de acciones que recorren el mundo hasta ahora; la historia, como dijo Allende “La historia es nuestra, y la hacen los pueblos” ¡somos historia! Entonces fue allí cuando me interese tanto por vivir la historia que recorre la américa latina,  más aun, la de este país, que despierta con un sol ardiente, se duerme con el azul mar que baña sus costas, y se tiñe de la sangre de los que murieron para verla libre, pero ya te digo yo como dijo Alí, «Los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos», entonces esta lucha (que aun vigente en el corazón de muchos países) reencarna en cada pueblo, como un Che Guevara repartido en multitud, como un Víctor Jara tocado en cada guitarra, como Tupac Amaru en cada etnia indígena, como un Simón Bolívar en cada espada.



Otro aparente acontecimiento extraño del cual no fui advertida es el de viajar muy lejos en la historia, pues mi experiencia era nada cuando decidí viajar hacia la verdad sobre el origen de la vida. Viaje a la fecha cero, donde se supone que vería la creación del mundo. Pero antes de poder ver cosa alguna, me sentí mareada, confundida, no entendía mucho  lo que veía, entonces pude visualizar algo, mucho polvo, arena que envolvía más arena y de ello sobresalía lo que parecían niños. En mi mente, dentro de tanto meollo, dos nombres se hicieron claros, «Adan y Eva». Los intente llamar, pero mi voz era débil y cuando volvieron su mirada hacia mí logre notar más claramente a dos niños desnudos, que carecían de cualquier mancha, marca, o suciedad, su aura era una pureza solo comparable con la inocencia. La niña que iba de la mano con su acompañante parecía curiosa, convencida de acercarse a mí, sin embargo, su compañero parecía indeciso, llevado por este sentimiento la jalo hacia él en un intento inútil de hacerle ver que era mala idea, mientras ella parecía decidida… me dio la sensación de ser caprichosa. Luego de que todo me diese vueltas, volví a la época actual.


 Entonces la pregunta de oro es, ¿cómo llegamos a dónde estamos? Después de varios viajes en el tiempo, la edad media, los tiempos modernos con su renacimiento, el capitalismo, la revolución francesa, la guerra de Vietnam… tengo algo así como una pizca de intuir lo que se aproxima en un futuro. Es por ello que creo que estas maquinas del tiempo son factibles para tiempos futuros, pues, la cosa es que los tiempos futuros fluctúan, son indecisos, por lo mismo es que en nuestras acciones se encuentra su veracidad, por una acción más, una menos, o hasta por el simple aleteo de una mariposa.


¡Viajes en el tiempo, viajes en el tiempo! Hoy por hoy tenemos viajes en el tiempo, y por nada mas y nada menos que el precio de entretenimiento, porque estas máquinas del tiempo vienen disfrazadas de libros, películas, pinturas, canciones, que pueden contarte la historia sin pelos en la lengua. Yo encontré la mía por el precio de una mente ignorante, que es el valor de nada. Para estas cosas no existe precio que delimite. Por eso te digo: No me interesa venderte esta idea como una regla, sino como una propuesta que dice «Si miras hacia atrás, entenderás entonces porque no encontramos donde  estamos, y así sabrás hacia dónde nos dirigimos.»


Se despide su fiel servidora... Nos leemos en la próxima. ♥️

Comentarios

  1. el tiempo es una efímera ya que cuando lo percatamos ya pasados muchos años. y mirar al pasado para guiarnos de nuestro errores algo que deberían hacer muchos. Ya que solo somos solo somos la suma de nuestros errores y el resultado de nuestras experiencias

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